El auge de la inteligencia artificial (IA) y el acalorado debate en torno a sus riesgos han convertido al director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, en el líder tecnológico más destacado del momento, aunque este ejecutivo de 43 años sigue siendo un enigma.”Es una de las grandes leyendas de la tecnología y los negocios”, afirma Alex Karp, CEO de la empresa de IA Palantir. Oriundo de San Francisco, Amodei ha construido en apenas cinco años una compañía que podría alcanzar una valoración de 2 billones de dólares en su salida a bolsa, prevista para este otoño boreal. “Probablemente sea uno de los líderes empresariales (de la IA) más reconocidos, junto con Sam Altman y, en el ámbito de la economía tradicional, de figuras como Jamie Dimon (JPMorgan Chase) o Bernard Arnault (LVMH)”, sostiene Stephen Henriques, investigador de la Universidad de Yale. Con el pelo alborotado, gafas redondas, un trato afable y gusto por los suéteres de cuello en V, Amodei está a años luz del arquetipo de ejecutivo corporativo.
Fascina e irrita a partes iguales a los magnates del capital de riesgo, así como al presidente Donald Trump y su entorno, que no logran descifrar su forma de actuar y se molestan por lo que consideran advertencias catastrofistas sobre los peligros de la IA para la humanidad. Muchos siguen sin entender su decisión de enfrentarse al Pentágono en marzo pasado para impedir ciertos usos militares y de seguridad de su IA, aun a riesgo de perderlo todo. – “Idealista” – Para algunos, Amodei es un humanista preocupado por el impacto de la IA en la sociedad.
Para otros, un hábil estratega dispuesto a aprovechar en beneficio de Anthropic los temores colectivos que suscita esta tecnología.”Era un idealista en el sentido técnico o científico del término”, sostiene Michael Berry, su director de tesis en la Universidad de Princeton a finales de la década de 2000. “Quería abordar grandes problemas”, explica sobre este estudiante de física que viró hacia la biología para su doctorado.
Le interesaba “adquirir conocimientos y herramientas que le permitieran curar enfermedades”. Pero no todos los recuerdan así. “Nunca vi a alguien embarcado en una fuerte búsqueda moral o ética”, dice Olivier Marre, que trabajó con Amodei en Princeton en un dispositivo de análisis de la retina. “Dario era ambicioso, deseoso de tener éxito y de ser reconocido, pero no de manera excesiva o anormal”, señala Marre, actual director de investigación en el INSERM de Francia. Tras Princeton, este apasionado de la natación hizo un posdoctorado en Stanford centrado en el análisis de proteínas, justo cuando la IA registraba avances importantes. “El momento decisivo se produjo cuando comenzó a interesarse tanto por la IA como por el ‘altruismo eficaz’ (“Effective Altruism”, EA por su sigla en inglés)”, relata un testigo de esa evolución que prefiere mantener el anonimato. “Antes de eso”, añade, “bien podría haberse dedicado a cosas menos originales o, al menos, cosas con menos foco mediático”.
Amodei es considerado una figura destacada en los movimientos vinculados al EA y sl racionalismo, que buscan en parte reducir los riesgos asociados a la IA. Sin embargo, fuentes de Anthropic señalaron a la AFP que Amodei se ha distanciado del EA y ha afirmado que la empresa no está guiada por ningún movimiento ni ideología. – “Personalidad fuerte” – Gregory Diamos vio cómo este hijo de un inmigrante italiano daba ese giro.
Mientras trabajaba en la empresa china Baidu, Diamos recuerda haber recibido la candidatura “totalmente fuera de lugar” de un físico y biólogo que carecía de “experiencia en ingeniería o en IA”. Era Amodei. Sin embargo, echó un vistazo a sus trabajos previos y se encontró con “uno de los mejores códigos (de programación) que había visto en mi vida. Si este autodidacta de la informática era capaz de hacer eso, podía desenvolverse bien con nosotros”.”Trabajaba más que nadie”, incluso más que ingenieros de formación que lo miraban por encima del hombro, recuerda Diamos. Fue durante ese breve año en Baidu cuando comenzó a aflorar su carácter.
En aquel equipo de 300 personas, “tenía una de las personalidades más fuertes”, y se mostraba siempre dispuesto a debatir sobre conceptos y líneas de investigación, destaca Diamos. “No tenía ningún problema en cuestionar a investigadores con mucha más experiencia que él”. De hecho, esas diferencias de enfoque fueron las que lo llevaron, según Diamos, a dejar Baidu para incorporarse primero a Google y luego a OpenAI, de donde también se marchó debido a desacuerdos sobre la estrategia de la empresa.
Amodei consideraba que en OpenAI la seguridad de la IA quedaba relegada a un segundo plano. “Cuando uno se da cuenta del impacto que este trabajo va a tener en el mundo, no puede evitar expresar lo que piensa e intentar influir” al respecto, dice Diamos. El fin de semana pasado, el programa “Saturday Night Live” presentó a Amodei como un personaje atormentado incapaz de ocultar su angustia por los efectos de la IA.”Es notorio que hay una batalla interna en él respecto a la manera de ver la IA, lo cual es alentador”, apunta Henriques. “¿Hay también algo de estrategia de marketing?
Tal vez”.
Fri, 02 Oct 2026 15:46:41 GMT
