Un parque bíblico amenaza con demoler un barrio palestino en Jerusalén Este

Yusra Qwaider tiene 97 años, está postrada en cama e indefensa. En unos días, las grúas del Ayuntamiento de Jerusalén llegarán para echar abajo la casa en la que ha vivido desde hace más de 50 años. Si la demolición en el barrio de Al Bustan sigue adelante, será la tercera vez que Yusra pierda su hogar: en esta ocasión, para dejar espacio a un parque arqueológico y turístico en la zona de Silwan, a las afueras de la Ciudad Vieja.”No sé qué hacer… Quiero quedarme en mi casa”, dijo a la AFP desde la cama, en la casa donde vive junto a 12 familiares y que, según el ayuntamiento, es ilegal.”Cuando se construyó en 1970 no había permisos.

Hemos agotado todas las vías legales”, explicó su hijo, Mohammed Qwaider, visiblemente angustiado. Según la oenegé israelí Ir Amim, las demoliciones en Al Bustan han aumentado “drásticamente” desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, y ahora están en peligro “la gran mayoría” de las 115 viviendas que hay en la zona. En lo que va del año se han derribado 17 casas, en comparación con las 13 de 2025 y las 24 del año anterior, indicó la organización, que trabaja para que el territorio de la ciudad se comparta en condiciones de “igualdad”.

Que las destrucciones se hayan acelerado se debe a una “decisión repentina” del Ayuntamiento de dejar de hablar con los residentes sobre “una solución de vivienda adecuada para el área”, apuntó Ir Amim. Miles de casas de Jerusalén Este, anexionado por Israel, carecen de permisos, los cuales, según los residentes palestinos, son prácticamente imposibles de conseguir. En un comunicado enviado a la AFP, la municipalidad dijo que Al Bustan había sido declarada como una zona “para un parque público” y que “nunca fue designada para uso residencial”.”Desde hace años, el ayuntamiento ha intentado encontrar una solución para los residentes que incluiría una alternativa de vivienda, pero ellos no demostraron ninguna intención seria de alcanzar un acuerdo”, argumentó el municipio.- “El Jardín del Rey” – Encima de la montaña que forman los escombros de lo que un día fueron cinco casas, un comité vecinal encabezado por Fakhri Abu Diab dijo a un grupo de diplomáticos que el ayuntamiento “quiere demoler todas las 115 viviendas para octubre”.”Les pedimos que lo eviten, déjennos permanecer en nuestras casas.

Esto es una decisión política y los líderes mundiales no están haciendo nada. Deben hacer algo”, reclamó. “Lo que están haciendo es un crimen de guerra, demoler casas y obligarnos a desplazarnos. No tenemos adónde ir”, dijo el hombre, de 64 años. Su casa la derribaron en 2024. El problema viene de la expansión del proyecto arqueológico y turístico Ciudad de David, en Silwan, donde se cree que se encontraba la antigua Jerusalén. El municipio busca arrasar Al Bustan hacer espacio para el “Jardín del Rey”, un parque adyacente a la Ciudad de David gestionado por la organización de colonos Elad. Yonatan Mizrahi, de la oenegé Paz Ahora, afirmó que Elad está recurriendo a varias estrategias para apoderarse de zonas específicas de Silwan. “Hay muy pocos hallazgos arqueológicos en Al Bustan, así que están diciendo que hay un relato bíblico sobre el jardín del rey y que ‘probablemente’ estaba donde se encuentra Al Bustan hoy en día”, contó.

Ahmed Tibi, el diputado árabe más destacado de Israel, afirmó que el principal objetivo era “la judaización de Silwan”, en detrimento de los vecinos palestinos. “Desde el 7 de octubre ha habido una gran diferencia. Sintieron que podían salirse con la suya”, comentó a la AFP. Si no se frenan los desalojos, más de 2.000 palestinos que viven cerca de los lugares más sagrados de Jerusalén podrían acabar como desplazados en “una de las mayores oleadas de expulsiones en Jerusalén Este desde 1967″, advirtió Ir Amim.- Sin licencias de obras para los palestinos – La concejal liberal Laura Wharton apuntó que lo peor de todo es que el ayuntamiento no está emitiendo licencias de obras.”Mucho peor que la demolición es que no estén permitiendo a los residentes palestinos construir”,dijo. “El residente medio de Silwan no tiene su casa registrada, no tiene licencia de obras, no tiene sitio donde aparcar: los principales servicios que recibe son los de demolición”, explicó. Pero esto no se aplica a los habitantes judíos.”En 20 o 30 años de demoliciones aquí, ni una sola casa de colonos ha sido demolida”, señaló Wharton. Una realidad que no se les escapa a los vecinos de Al Bustan. “A ese israelí le permiten construir.

Mire, está a 50 metros de aquí, nadie se lo impide. Pero para nosotros está prohibido”, expresa con amargura Omar Abu Rayab. El hombre de 60 años está demoliendo su casa él mismo para no tener que pagar los exorbitantes costos que impone la municipalidad para hacerlo. Dos de sus nietos se saltaron la escuela para echar una mano y están derribando una pared de yeso a mazazos.”Lo hemos perdido todo, aunque esta tierra nos pertenezca”, afirma a la AFP.

Según cuenta, su esposa y él se mudarán a casa de su hermano, aunque esa vivienda corre el mismo peligro.

Mon, 27 Apr 2026 09:05:56 GMT