Tensos intercambios entre fiscal general y partido de Netanyahu por acusaciones de fraude electoral

La fiscal general israelí pidió el martes a los servicios de inteligencia que presentaran los avances de su investigación sobre las acusaciones de fraude electoral contra los partidos árabes, mientras el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu intensificaba sus ataques en vísperas de la publicación de los resultados oficiales de las elecciones. El presidente Isaac Herzog debe recibir el miércoles a mediodía los resultados oficiales de las elecciones legislativas del 27 de octubre, que no han arrojado ninguna mayoría, antes de comenzar a recibir a los partidos políticos. La comisión electoral reiteró el martes por la noche, por boca de su presidente, que la publicación de los resultados no se retrasaría, como reclamaba el partido de Netanyahu, que quiere esperar al final de las investigaciones iniciadas por los servicios de inteligencia (Shin Bet). El Likud, al igual que el primer ministro, ha inundado en los últimos días sus redes sociales con acusaciones dirigidas contra los partidos árabes, que han obtenido un número récord de 19 escaños en el Parlamento, un resultado que los sitúa en el centro del juego político israelí.”En un Estado de derecho no es posible investigar a ciudadanos o a cargos electos sin disponer de elementos de prueba que lo justifiquen.

Si el Shin Bet o cualquier otra autoridad posee algún elemento de prueba que justifique la apertura de una investigación, se le invita a presentarlo”, declaró la fiscal general, Gali Baharav-Miara, según un comunicado remitido a los medios por su portavoz. La declaración se produce después de que medios de comunicación informaran el martes por la noche que el jefe del Shin Bet, David Zini, estrecho colaborador del primer ministro, había solicitado interrogar a los líderes de los partidos árabes como parte de una investigación sobre un alegado fraude electoral durante las elecciones legislativas del martes pasado. “Todo aquel que deba ser interrogado lo será, pero nadie será investigado sin fundamentos probatorios”, añadió Baharav-Miara, quien acusó al Shin Bet de no haber trasladado el material de la investigación al equipo especial bajo su supervisión.  – Resultados – El partido Likud de Netanyahu respondió a la declaración de la fiscal acusándola de “obstruir la investigación”. “Continúa obstruyendo la investigación y encubriendo este grave caso de manipulación del proceso electoral por parte de actores extranjeros”, añadió el comunicado.

El líder de la oposición israelí, Gadi Eisenkot, acusó el martes por la noche al primer ministro de llevar a cabo un “pogromo contra la democracia”. “Los miembros de los servicios de seguridad, de las fuerzas del orden y de la función pública en Israel están al servicio del Estado, y no de su jefe (…) En su desesperación, el Likud y Netanyahu intentan cometer un verdadero pogromo (ataque, ndlr) contra la democracia y el Estado de derecho.

Buscan arrastrarnos a todos a una peligrosa crisis constitucional”, escribió Eisenkot en X. Es en este clima tenso que el miércoles comenzarán las consultas del presidente Herzog, quien debe recibir a todos los partidos antes de designar al candidato que, a su juicio, esté en mejores condiciones de intentar formar un gobierno. Los cinco dirigentes del “bloque del cambio” encabezado por Eisenkot se reunieron el martes para preparar esos encuentros, por primera vez desde las legislativas. Estas negociaciones son delicadas, porque el bloque de la oposición, que reúne a un amplio abanico de partidos que van desde la izquierda hasta la derecha nacionalista, está dividido en varios asuntos.

En particular, sobre una posible alianza con los partidos árabes israelíes, cuyo avance en las elecciones, sin embargo, le permitiría -de asociarse- alcanzar la mayoría absoluta de 61 escaños en el Parlamento. El bloque opositor reunió 48 escaños contra 53 de Netanyahu y los suyos. Los partidos árabes obtuvieron la semana pasada 19 de los 120 escaños del Parlamento, impulsados por el descontento de su comunidad ante la retórica del gobierno ultraderechista de Netanyahu.

Los árabes israelíes son descendientes de palestinos que permanecieron tras la creación de Israel en 1948 y representan alrededor del 20% de la población. Netanyahu alega que estos partidos “apoyan el terrorismo y niegan la existencia del Estado judío”. Los líderes de los partidos árabes israelíes han condenado unánimemente el ataque de Hamás de 2023, pero no lo han calificado como grupo terrorista.

Tue, 03 Nov 2026 23:04:28 GMT